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sábado, 12 de mayo de 2012

Fwd: [Unosmomentos] Lecturas del 12 y 13-05-12 (Sábado de la Quinta Semana de Pascua y Domingo de la Sexta Semana de Pascua)



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De: "Unos Momentos" <nbadano@intermer.com.ar>
Fecha: 12 de mayo de 2012 02:20:03 GMT+02:00
Para: <Unosmomentos@yahoogroups.com>
Asunto: [Unosmomentos] Lecturas del 12 y 13-05-12 (Sábado de la Quinta Semana de Pascua y Domingo de la Sexta Semana de Pascua)
Responder a: Unosmomentos-owner@yahoogroups.com

 


Lecturas del 12-5-12 (Sábado de la Quinta Semana de Pascua)
 

 
 
Unos Momentos con Jesús y María
 

Lecturas del 12-05-12 (Sábado de la Quinta Semana de Pascua)

 
SANTORAL: Santo Domingo de la Calzada
 
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 16, 1-10
 
Pablo llegó luego a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano. Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio. Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano.
Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran. Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día.
Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia. Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade.
Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: «Ven hasta Macedonia y ayúdanos.» Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 99, 1b-2. 3. 5 (R.: 1b)
 
R. Aclame al Señor toda la tierra.
 
 
 Aclame al Señor toda la tierra,
 sirvan al Señor con alegría,
 lleguen hasta él con cantos jubilosos.  R.
 
 Reconozcan que el Señor es Dios:
 él nos hizo y a él pertenecemos;
 somos su pueblo y ovejas de su rebaño.  R.
 
¡Qué bueno es el Señor!
 Su misericordia permanece para siempre,
 y su fidelidad por todas las generaciones.  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 18-21
 
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí. Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes. Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»
 
Palabra del Señor.
 
 
Reflexión 
 
El pasaje del Evangelio es una clara advertencia para todos nosotros. El mundo aborreció a Jesucristo y aborrecerá siempre a los verdaderos discípulos de Jesucristo.
Aquel que quiera  practicar la virtud, debe contar con el odio de los malos, y este odio es una señal para saber si verdaderamente seguimos a Cristo.
 
El pasaje del Evangelio entiende por el mundo a los que siguen el espíritu mundano  y materialista, opuesto al espíritu sobrenatural y evangélico. Y si el mundo nos ama, deberíamos examinar nuestra conducta, porque algo habrá en ella que pertenece al mundo y no a Dios.
 
"Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes", dice el Señor. Y antes había dicho: "bienaventurados si son perseguidos". No siempre las persecuciones han sido iguales. Durante los primeros siglos se pretendió destruir la fe de los cristianos con la violencia. Física. En muchas ocasiones y muchos lugares del mundo, los cristianos se han visto y todavía se ven, oprimidos en sus derechos más elementales. Incluso en países de tradición cristiana se ponen todo tipo de trabas y dificultades para educar cristianamente a los propios hijos, o se priva a los cristianos, por el sólo hecho de serlo, de justas oportunidades de desarrollar un trabajo.
 
No es infrecuente que, en sociedades que se consideran libres, los cristianos tengan que vivir en ambientes claramente adversos. Puede darse entonces la persecución encubierta, con la ironía que trata de ridiculizar los valores cristianos, o con la presión de algunos que tratan de atemorizar a los débiles. Se trata de una persecución, que si bien no es sangrienta, no por ello es menos malintencionada.
La fe del Cristiano dicen que es oscurantismo.
La castidad del cristiano, hombre o mujer,...  una anomalía.
El perdón de los agravios y el amor a los enemigos,...  una debilidad.
La oración, el amor de Dios, son actitudes ineficaces y desusadas
 
Ya lo decía hace muchos siglos San Agustín: "En otros tiempos se incitaba a los cristianos a renegar de Cristo; ahora se enseña a los mismos a negar de Cristo. Entonces se impelía, ahora se enseña; entonces se usaba de la violencia, ahora de insidias; entonces se oía rugir al enemigo; ahora, presentándose con mansedumbre, difícilmente se lo advierte".
 
Jesús afirma que entre Él y el mundo, como reino del pecado, no hay posibilidad de acuerdo: quien vive en el pecado aborrece la luz. Por eso han perseguido a Cristo y también perseguirán a sus discípulos. "La hostilidad de los perversos suena como alabanza para nuestra vida, porque demuestra que tenemos al menos algo de rectitud que resulta molesta para los que no aman a Dios", dice San Gregorio.
 
Pidamos hoy al Señor, que siempre que suframos las hostilidades de que Él nos advierte, recibamos también su fortaleza y su paciencia, y podamos decir como San Pablo: "Estoy lleno de consuelo y de gozo en todas las tribulaciones".
 
Pléyade santa y noble de mártires insignes,
testigos inmortales del Cristo victimado;
dichosos, pues sufristeis la cruz de vuestro Amado
Señor, que a su dolor vuestro dolor ha unido.
 
Bebisteis por su amor el cáliz de la sangre,
dichosos cirineos, camino del Calvario,
seguisteis, no dejasteis a Jesús solitario,
llevasteis vuestra cruz junto a su cruz unida.
 
Rebosa ya el rosal de rosas escarlatas,
y la luz del sol tiñe de rojo el alto cielo,
la muerte estupefacta contempla vuestro vuelo,
enjambre de profetas y justos perseguidores.
 
Vuestro valor intrépido deshaga cobardías
de cuantos en la vida persigue la injusticia;
siguiendo vuestras huellas, hagamos la milicia,
sirviendo con amor la paz de Jesucristo. Amén.
 
Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL:  Santo Domingo de la Calzada

 
A santo Domingo de la Calzada se lo ha llamado santo social por su permanente vocación de servicio. Nada se sabe de sus primeros años. Se cree que nació en el pueblo de Vitoria, en la región vasca, en el primer cuarto del siglo XI; que sus padres eran pobres y durante su juventud se dedicó a las faenas del campo. A mediados de siglo intentó, dos veces, entrar en conventos benedictinos, en el de Valvanera y el de San Millán, pero en ambos fue rechazado, tal vez por su escasa instrucción. Trabó por este tiempo relación con un solitario, quien le hizo conocer la vida eremítica. Retirado a unos parajes desiertos, construyó una cabaña, y en ese lugar, donde hoy se levanta la población que lleva su nombre, se entregó a la contemplación.
En los momentos en que la oración lo dejara libre se dedicó a roturar la tierra, plantar árboles y cultivar un huerto. Así transcurrieron cinco años. Por aquel entonces pasó  por el lugar san Gregorio Ostiense, enviado por el papa como legado apostólico al norte de España, a fin de organizar procesiones, penitencias y rogativas con el objeto de terminar con las plagas que asolaban la región. Al verlo san Gregorio tan lleno de espíritu de santidad, lo llevó consigo, con lo cual llegó Domingo a adquirir considerables conocimientos religiosos.
Al morir su protector, volvió al lugar donde había hecho vida solitaria y se propuso transformar aquellos parajes desiertos, en beneficio de los numerosos peregrinos que se dirigían al famoso santuario de Santiago de Compostela, el tercero de la Cristiandad, en aquel tiempo, después de Tierra Santa y San Pedro y San Pablo en Roma. El tránsito hacia él era áspero y abrupto; había que atravesar frondosos bosques y escarpadas montañas, en las que pululaban  gavillas de bandoleros. Domingo taló gran parte del bosque y abrió un sólido camino a través de las rocas.  De ahí proviene el nombre de  santo Domingo de la Calzada. Construyó también un puente sobre el río Oja, una iglesia en honor a la Virgen y un hospital o albergue para peregrinos. Fueron sus colaboradores los habitantes de la comarca, atraídos por su fama de hombre caritativo, bienhechor de los pobres y hacedor de milagros.
En este inmenso trabajo, santo Domingo de la Calzada fue impulsado por el amor a sus semejantes y el servicio de Dios. Siete años antes de morir preparó su sepultura. A una visitante que se extrañara en verla dispuesta lejos de la iglesia, contestó que, si el sepulcro no iba a la iglesia, la iglesia iría al sepulcro, con lo que puso de manifiesto su don de profecía, pues al agrandarse aquélla cobijó las reliquias del santo dentro de sus muros.
Murió a avanzada edad, el 12 de mayo de 1109. Por su intercesión, numerosos milagros obró Dios durante su vida y muchos más después de muerto.
Santo Domingo de la Calzada es patrono de los ingenieros de caminos.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Pancracio, patrono de los pasteleros. Nereo, Aquiles, Dionisio, Casto, Casio, Ciriaco, Baroncio, Tutela, Máximo, Grato, mártires; Germán, Epifanio, Emilio, Deseado, Modoaldo, obispos; Felipe, confesor; Gemma, virgen.
 

Lecturas del 13-5-12 (Domingo de la Sexta Semana de Pascua)

 
SANTORAL:  Nuestra Señora de Fátima
                        San Andrés Huberto Fournet
 
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 25-26. 34-35. 44-48

 Cuando Pedro entró, Cornelio fue a su encuentro y se postró a sus pies. Pero Pedro lo hizo levantar, diciéndole: «Levántate, porque yo no soy más que un hombre.»
 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: «Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.»
 Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios.
 Pedro dijo: «¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros?» Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

Palabra de Dios.


SALMO Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (R.: cf. 2b)

R. El Señor reveló su victoria a los ojos de las naciones.

 Canten al Señor un canto nuevo,
 porque él hizo maravillas:
 su mano derecha y su santo brazo
 le obtuvieron la victoria.  R.

 El Señor manifestó su victoria,
 reveló su justicia a los ojos de las naciones:
 se acordó de su amor y su fidelidad
 en favor del pueblo de Israel.  R.

 Los confines de la tierra han contemplado
 el triunfo de nuestro Dios.
 Aclame al Señor toda la tierra,
 prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-10

 Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
 Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Palabra de Dios.

 

X Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17

 Jesús dijo a sus discípulos:
 «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»

Palabra del Señor.

 
 
Reflexión
 
El domingo pasado, la palabra de Dios, nos hablada de que la comunidad tiene algo en común: LA FE EN JESUCRISTO, que es la que debe mantenernos unidos, a pesar de las muchas diferencias que hay entre nosotros.
 
Hoy la palabra de Dios, nos da el otro elemento que debe distinguir a la comunidad cristiana: la práctica del amor. La ley que debe regir en una comunidad cristiana es el amor.
 
En la Primera lectura del libro de los hechos de los Apóstoles se narra como el Espíritu Santo  se derrama sobre los gentiles. Relata el Pentecostés de los paganos. Esto marca un hecho decisivo en la vida de la Iglesia. Cornelio era una extranjero, un no judío, pero un hombre que temía a Dios, y el Espíritu Santo, intervino para que Pedro le bautizara.
Ante Dios todos son iguales, un judío obediente y un pagano honrado, todos son invitados.
 
En la Segunda Lectura, las palabras del apóstol Juan son claras y no necesitan comentarios ni interpretaciones: Dios es amor. El amor es su ser, y es ese amor lo que determina su actuar frente a los hombres.
 
El amor de Dios no es egoísta, no permanece en sí mismo, en su santidad, encerrado en su gloria.
Dios nos envió a su Hijo y a través de Él nos dio la luz y la verdad, para que a través de Él , los hombres lleguen a la verdadera vida.
 
Sólo si vivimos conforme al Espíritu podemos experimentar lo que es el auténtico amor de Dios.
 
En el  evangelio,  Jesús dice a sus apóstoles  en la Ultima Cena:
 
YO LOS HE AMADO A USTEDES COMO EL PADRE ME AMA A MI, PERMANEZCAN EN MI AMOR. SI GUARDAN MIS MANDATOS PERMANECERAN EN MI AMOR, ASI COMO YO PERMANEZCO EN EL AMOR DEL PADRE GUARDANDO SUS MANDATOS...............MI MANDAMIENTO ES ESTE: AMÉNSE UNOS A OTROS COMO YO LOS HE AMADO......
 
El Padre ama al Hijo, le comunica todo a Él y lo envía a salvar al mundo. El Hijo ama al Padre y muestra ese amor cumpliendo los mandamientos del Padre.
 
Jesús manifiesta esta relación de amor entre Él y su Padre, y les muestra a sus discípulos, y a cada uno de nosotros, que los ama de la misma manera. Y que de esa manera nosotros debemos amarlo a él.
 
El modo de mostrarle a Jesús su amor es cumpliendo sus mandamientos. Y esos mandamientos se reducen a uno: el mandamientos del amor.
 
Jesús no sólo nos presente el modelo de amor que debemos tener sino también la medida: COMO YO LOS HE AMADO
 
Jesús nos amó hasta dar su vida.  Los cristianos debemos amarnos hasta dar nuestra propia vida. Es la única manera de mostrar que somos discípulos y amigos de Jesús
 
Para el cristiano hay un único mandamiento que resume todos y los actualiza, es el amar a Dios. Y ese amor a Dios se pone de manifiesto a través del amor al prójimo.
No hay otra manera de llegar a Dios ni de ser discípulos de Jesús. No existe manera de corresponder al amor de Dios si ese amor excluye el amor a los hombres. Es una ilusión creer que se ama a Dios, sin que ese amor este acompañado por un amor a los hombres.
 
Cuando decimos que todos los cristianos afirmamos la fe en Jesucristo Señor, podemos correr el riego de hacer de esa fe un concepto intelectual o transformarlo en una larga discusión acerca de quién es Cristo, cómo es,  cómo es su personalidad y su naturaleza, cómo vive, cómo se manifiesta. Cuestiones que aunque puedan tener alguna importancia no conforman lo esencial de la fe.
 
¿Qué quiere decir creer en Jesucristo?
 
Los textos de hoy nos dan una interpretación vivencial y no intelectual de esta fe: creer en Cristo es asumirlo como enviado por el amor de Dios, para vivir el amor hasta el extremo y para convocar a una comunidad de amor.
 
Dice Michel Quoist:
Hemos sido creados por  amor y para el amor. En la tierra aprendemos a amar. Al llegar a nuestra muerte se nos examinará en el amor.
Si estamos ya bien entrenados, nos iremos a vivir eternamente en el Amor.
Pero cada vez que aquí abajo nos amamos a nosotros mismos (egoísmo), falseamos el rumbo de nuestro destino y del destino del universo.
No hay más que dos amores: El amor a nosotros mismos y
el amor a Dios y a los otros.
Vivir es simplemente elegir entre esos dos amores.
 
No hay más que dos amores Señor:
el amor a mí mismo , y el amor a Ti y al prójimo,
Y cada vez que yo me amo, es un poco menos de amor
para Ti y los demás,
es una fuga de amor,
es un pérdida de amor.
El amor ha sido hecho para salir de mi y volar hacia los otros,
cada vez que el amor retorna a mí, se marchita, se pudre y muere.
El amor propio, Señor, es un veneno que absorbo cada día,
El amor propio acaricia mis sentidos y roba el pan de la mesa de los otros,
El amor propio habla mucho de mi, y me hace sordo a la palabra de los demás
El amor propio elige por su cuenta e impone lo elegido al amigo.
El amor propio me disfraza y engalana, quiere hacerme brillar oscureciendo al prójimo
El amor propio está lleno de compasión hacia mí y menosprecia el sufrimiento ajeno.
El amor propio elogia mis ideas e ignora las de los demás.
El amor propio me encuentra virtuoso, me llama hombre de bien.
 
Y lo más grave, es que el amor a mí mismo es un amor robado, estaba destinado a los demás, ellos lo necesitaban para vivir, para crecer y yo lo he desviado, y así mi amor va creando el sufrimiento humano, así el amor de los hombres hacia si mismos crea la miseria humana, todas las miserias humanas, todos los dolores humanos
Todos los sufrimientos, las injusticias, las amarguras, las penas, los odios, las desesperaciones, todos los sufrimientos son un hambre insatisfecha, un hambre de amor.
Así los hombres han ido construyendo lentamente, egoísmo tras egoísmo, un mundo que aplasta a sus hermanos, así los hombres sobre la tierra gastan su tiempo en hartarse de su amor marchito, mientras alrededor los demás mueren de hambre tendiendo hacia ellos sus brazos.
Hemos malgastado el Amor, y Tu Amor Señor.
 
Hoy Te pido Señor
Que me concedas repartir el verdadero amor por el mundo,
que me ayudes a amar, a no malgastar el amor,
a amarme cada vez menos  para amar cada vez más a los demás,
y que en torno mío nadie sufra o muera, por haberles robado yo el amor que a él le hacía falta para seguir viviendo.
                                    Así sea
 
 

SANTORAL:   Nuestra Señora de Fátima

Desde el 13 de Mayo al 13 de octubre de 1917, la Virgen se apareció en Fátima (Portugal) a tres niños: Lucía, Francisco y Jacinta. Estas apariciones fueron precedidas por tres apariciones de un Ángel en la primavera de 1916. La Virgen les recomendó, en cada ocasión, el rezo del Santo Rosario y la reparación por las ofensas que recibe su Inmaculado Corazón. El 13 de octubre tuvo lugar un prodigio, que fue observado por miles de personas, anuciado por Nuestra Señora para que el mundo comprendiera la veracidad de estas apariciones: el sol, como un disco luminoso, comenzó a girar sobre sí mismo, asemejándose a una rueda de fuego. Decenas de miles de personas, presentes en Cova de Iría, fueron testigos de este hecho extraordinario; incluso fue visto por muchas personas que estaban a muchos kilómetros del lugar de las apariciones. El fenómeno duró unos diez minutos.

La Virgen pidió que fuera consagrado el mundo a su Inmaculado Corazón. Esta Consagración, a petición del Episcopado portugués, fue realizada solemnemente por Pío XII el 31 de cotubre de 1942.  

El Papa Juan Pablo II, recordando su peregrinación a Fátima, donde acudió "con el Rosario en la mano, el nombre de María en los labios y el canto de la misericordia en el corazón", para dar gracias a Nuestra Señora por haber salido con vida del atentado sufrido el año anterior, señalaba que las apariciones de Fátima, comprobadas por signos extraordinarios en 1917, forman como un punto de referencia y de irradiación para nuestro siglo. María, Nuestra Madre celestial, vino para sacudir las conciencias, para iluminar el auténtico significado de la vida, para estimular a la conversión del pecado y al fervor espiritual, para inflamar las almas de amor a Dios y de caridad hacia el prójimo.

 
 
 
San Andrés Huberto Fournet
 
San Andrés Huberto Fournet es, juntamente con santa Isabel Bichier, el fundador de la congregación de las hijas de la cruz.
Nació en Saint-Pierre-de-Maillé, en el Poitou, en 1754, en una familia de buena posición económica y social. Su adolescencia se caracterizó por la frivolidad, el afán de diversiones y cierta aversión  a las prácticas religiosas, aunque su madre, muy devota, deseaba para él la carrera sacerdotal. En Poitiers inició estudios de filosofía, después pasó a derecho y más tarde ingresó en la vida militar de la cual por sus ligerezas fue expulsado.
Transcurrido algún tiempo, vivió con un tío sacerdote, quien ejercía su apostolado en una parroquia muy pobre. Aquí se produjo un vuelco en la existencia de Andrés Huberto y se decidió el definitivo itinerario de su vida: entra en el seminario, estudia teología y recibe la ordenación sacerdotal. Ayuda a su tío como vicario en Haims y, por último, es nombrado párroco de San Pedro en su ciudad natal, Maillé.
Por sus maneras sencillas y gran simpatía pronto se hizo popular entre los feligreses, la mayoría campesinos y artesanos.
Con la revolución de 1789 comienza en Francia la persecución de la Iglesia. Los sacerdotes que se negaban a prestar el juramento que el gobierno exigía, quedaban fuera de la ley y, para escapar de la prisión, pasaban a la clandestinidad. El padre Fournet, al rehusar aceptar dicho juramento cismático, debió ocultarse, pero siguió dando sus servicios  a los fieles,  aunque en condiciones precarias; en  muchas ocasiones pudo escapar de la muerte por la protección de aquéllos, que lo albergaban en sus viviendas.
Comprendiendo que ponía en peligro a esas buenas y piadosas gentes, resolvió exiliarse a España. Para ello, a fines de 1792, pasó por Burdeos hasta San Juan de Luz y San Sebastián. Poco después fijó su residencia en Los Arcos, pueblo de Navarra.
Pero no pudo vivir lejos de su ministerio y en 1797 volvió a Maillé a reanudar su misión pastoral, estando muchas veces a punto de ser apresado. Entonces conoce a Isabel Bichier des Ages, la fundadora de la congregación de las hijas de la cruz.
Con Napoleón Bonaparte y el concordato, la Iglesia comenzó a encontrar su libertad en Francia. Entre tanto, Isabel Bichier abría una escuela para la formación de jóvenes y niños, y el cuidado de los enfermos y los pobres. El padre Fournet le escribe, apremiándola a llegar al lugar. "Hay niños que no conocen los rudimentos de la religión - le dice -; los enfermos languidecen sin socorro ni consuelo".
El padre Andrés Huberto se encargó de la dirección espiritual de las religiosas y redactó las reglas  de la congregación. En 1820 ésta se trasladó a La Puye, adonde también se retiró el sacerdote, al renunciar a su función de párroco, cuando las fuerzas lo abandonaron. Tenía sesenta y ocho años de edad. En ese lugar siguió ocupándose de la congregación y de los numerosos feligreses, a quienes llamaba sus hijos espirituales.
San Andrés Huberto Fournet murió el 13 de mayo de 1834.

Otros festividades que se celebran hoy: Santos: Juan Silenciero, Pedro Regalado, Mucio, Sergio, Valeriano, confesores; Onésimo, Natalio, Flavio, Servacio o Gervasio, Marcelino, obispos; Gliceria, Agripa, Dominga, Argéntea, Eutimio, Juan, mártires; Pedro Nolasco, fundador.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Weichs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA.  También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica.
 
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«Vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios»

EVANGELIO DEL DÍA: 27/10/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
Miércoles de la XXX Semana del Tiempo Ordinario
Carta de San Pablo a los Efesios 6,1-9. Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo, ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra. Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor. Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo; no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre. Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, y no hace acepción de personas. Salmo 145(144),10-14. Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino : tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. El Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados. Evangelio según San Lucas 13,22-30. Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió: "Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'. Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'. Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'. Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos". 
Lc 13,22-30
Leer el comentario del Evangelio por  Misal romano Plegaria eucarística para la reconciliación, nº 2
«Vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios»
     Padre de bondad, tu Hijo ha dejado a tu Iglesia esta prenda de su amor. al celebrar, pues, el memorial de su muerte y resurrección, te ofrecemos lo mismo que tú nos entregaste: el sacrifcio de la reconciliación perfecta.      Acéptanos también a nosotros, Padre santo, juntamente con la ofrenda de tu Hijo; y en la participación de este banquete concédenos tu Espíritu, para que desaparezca todo obstáculo en el camino de la concordia y la Iglesia resplandezca en medio de los hombres como signo de unidad e instrumento de tu paz.      Que este Espíritu, vínculo de amor, nos guarde en comunión con el Papa Benedicto XVI, con nuestro obispo N., el colegio episcopal, y todo tu pueblo santo.      Recibe en tu reino a nuestros hermanos que se durmieron en el Señor y a todos los difuntos cuya fe sólo tú conociste.      Así como nos has reunido aquí en torno a la mesa de tu Hijo, unidos con María, la Virgen Madre de Dios, y con todos los santos, reúne también a los hombres de cualquier clase y condición, de toda raza y lengua, en el banquete de la unidad eterna, en un mundo nuevo donde brille la plenitud de tu paz, por Cristo, Señor nuestro. 

miércoles 27 Octubre 2010

Santos Vicente, Sabina y Cristeta


Santos Vicente, Sabina y Cristeta
Vicente, Sabina y Cristeta son hermanos. Han nacido y viven en Talavera (Toledo). Los tres disfrutan de su juventud —Cristeta, casi niña- y, como en tantos hogares después del fallecimiento de los padres, hace cabeza Vicente que es el mayor. Manda en el Imperio la tetrarquía hecha por Diocleciano con el fin de poner término a la decadencia que se viene arrastrando a lo largo del siglo III por las innumerables causas internas y por las rebeliones y amenazas cada vez más apremiantes en las fronteras. Diocleciano, augusto, reside en Nicomedia y ocupa la cumbre de la jerarquía; su césar Galerio reside en Sirmio y se ocupa de Oriente; Maximiano es el otro augusto que se establece en Milán, con su césar Constancio, en Tréveris, gobiernan Occidente. El presidente en España es Daciano hombre cruel, bárbaro y perverso, que odia sin límites el nombre cristiano y que va dejando un riego de mártires en Barcelona y en Zaragoza. Llega a Toledo y sus colaboradores buscan en Talavera seguidores de Cristo. Allí es conocido como tal Vicente, que se desvive por la ayuda al prójimo y es ejemplo de alegría, nobleza y rectitud. Llevado a la presencia del Presidente, se repite el esquema clásico, en parte verídico y en parte parenético de las actas de los mártires. Halagos por parte del poderoso juez pagano con promesas fáciles, y, por parte del cristiano, profesiones de fe en el Dios que es Trinidad, en Jesucristo-Señor y en la vida eterna prometida. Amenazas de la autoridad que se muestra dispuesta a hacer cumplir de modo implacable las leyes y exposición tan larga como firme de las disposiciones a perder todo antes de la renuncia a la fe nutriente de su vida que hace el cristiano. De ahí se pasa al martirio descrito con tonos en parte dramáticos y en parte triunfales, con el añadido de algún hecho sobrenatural con el que se manifiesta la complacencia divina ante la fidelidad libre del fiel. Bueno, pues el caso es que a Vicente lo condenan a muerte por su pertinacia en perseverar en la fe cristiana. Lo meten en la cárcel y, en espera de que se cumpla la sentencia, es visitado por sus dos hermanas que, entre llantos y confirmándole en su decisión de ser fiel a Jesucristo, le sugieren la posibilidad de una fuga con el fin de que, sin padres que les tutelen, siga él siendo su apoyo y valedor. La escapada se realiza, pero los soldados romanos los encuentran en la cercana Ávila donde son los tres martirizados, en el año 304. El amor a Dios no supone una dejación, olvido o deserción de los nobles compromisos humanos. Vicente, aceptando los planes divinos hasta el martirio, hizo cuanto legítimamente estuvo de su parte para sacar adelante su compromiso familiar.