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miércoles, 23 de mayo de 2012

Fwd: [Unosmomentos] Lecturas del 23-5-12 (Miércoles de la Séptima Semana de Pascua)



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De: "Unos Momentos" <nbadano@intermer.com.ar>
Fecha: 23 de mayo de 2012 04:07:07 GMT+02:00
Para: <Unosmomentos@yahoogroups.com>
Asunto: [Unosmomentos]  Lecturas del 23-5-12 (Miércoles de la Séptima Semana de Pascua)
Responder a: Unosmomentos-owner@yahoogroups.com

 

 
 
Unos Momentos con Jesús y María
 

Lecturas del 23-5-12 (Miércoles de la Séptima Semana de Pascua)

 
SANTORAL: San Juan Bautista Rossi
 
Lectura de los Hechos de los apóstoles 20, 28-38
 
Pablo decía a los principales de la Iglesia de Efeso:
«Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que él adquirió al precio de su propia sangre. Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y aun de entre ustedes mismos, surgirán hombres que tratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas.
Velen, entonces, y recuerden que durante tres años, de noche y de día, no he cesado de aconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes.
Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.
En cuanto a mí, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: "La felicidad está más en dar que en recibir."»
Después de decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. Todos se pusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 67, 29-30. 33-35a. 35b-36c (R.: 33a)
 
R. ¡Cantad al Señor, reinos de la tierra!
 
 Tu Dios ha desplegado tu poder:
¡sé fuerte, Dios, tú que has actuado por nosotros!
 A causa de tu Templo, que está en Jerusalén,
 los reyes te presentarán tributo.
  R.
 
 ¡Canten al Señor, reinos de la tierra,
 entonen un himno al Señor,
 al que cabalga por el cielo,
 por el cielo antiquísimo!
 El hace oír su voz poderosa,
 íreconozcan el poder del Señor!
  R.
 
 Su majestad brilla sobre Israel
 y su poder, sobre las nubes.
 ¡Bendito sea Dios!
  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 17, 11b-19
 
Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:
«Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.
Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.»
 
Palabra del Señor.
 
 
Reflexión   
 
En el  Evangelio de hoy,  continuando con la oración sacerdotal que comenzó en el evangelio que se leyó ayer, Jesús ruega en esta parte al Padre por los discípulos que le pertenecen a Él y que pertenecen también al Padre.
Aquí Jesús no ruega por el mundo, aunque Jesús y el Padre aman al mundo, pero en este momento Jesús pide por los suyos, por los pastores de su Iglesia. Por esos pastores, que van a vivir en el mundo, sin pertenecer al mundo.
 
Jesús ha sido glorificado en ellos por su fidelidad. Ellos han creído en Él y han recibido su mensaje. Ellos necesitan de una manera especial la protección de Dios, ya que su maestro y protector les va a ser arrebatado.
 
Jesús le pide con fervor al Padre, que a esos hombres que eligió, los mantenga unidos a su persona y  para que sean uno, como Jesús y el Padre son uno.
Esta unión a Cristo y al Padre es la garantía de que van a poder cumplir con su misión.
Y el Señor pide al Padre, que les comunique también su Espíritu de la verdad, para que puedan cumplir su misión en el mundo.
 
Jesús envía a sus discípulos con una misión, así como el Padre envió a Jesús con una misión. Jesús con su muerte se consagra definitivamente para la misión que el Padre le encomendó, y por esa muerte, y comunicando a los suyos su Espíritu, los consagra para que puedan cumplir su misión en el mundo.
 
Cada hombre tiene una misión en el mundo, igual que esos primeros discípulos de Jesús, por los que nuestro Señor pide al Padre, y en ellos pide por todos los que vendrán en el futuro. Pide especialmente por esos hombres que van a tener la responsabilidad de guiar su Iglesia, pero también por todos nosotros, por todos los que estamos llamados también a colaborar desde la Iglesia en la construcción del Reino de Dios en este mundo
 
Y a nosotros también Jesús nos pide unión, nos pide  la misma unión que hay entre Él y el Padre.
Y los hombres no logramos esa unión, y no la logramos porque nos falta esa unión con Cristo.
 
Sólo cuando nos unimos a Jesús, podemos proyectar esa unión a nuestro prójimo.
Por eso en un matrimonio es tan importante la unión con Cristo, ese amor a Cristo, esa unión con Él, no resta nada a nuestro amor humano por nuestro esposo o por nuestra esposa,  sino que muy por el contrario, es el verdadero seguro de unión mutua.
 
Y en nuestra sociedad, pueden ser muchas las cosas que nos dividan, pueden ser muchas las diferencias, pero debe unirnos el amor a Cristo. Y ese amor a Cristo, nos permitirá vincularnos mejor entre nosotros.
Vamos a pedirle hoy al Señor unidos a María, que nos envíe su Espíritu, para que nos enseñe a vivir unidos, para que su presencia nos haga abiertos y tolerantes para comprender y aceptar a los demás tal cual son, para que seamos verdaderos testigos del Reino que anunciamos.
Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,
pues me miré
en mi carne prendido en tu fulgor.

Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy
gracias te doy:
por el milagro de vivir.

Y por el ver
la tarde arder,
por el encantamiento de existir.

Y para ir,
Padre, hacia ti,
dame tu mano suave y tu amistad.

Pues te diré:
sólo no sé
ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer.

Dame, Señor,
hondo soñar.
¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.

Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,
pues me miré
en mi carne prendido en tu fulgor.

Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy
gracias te doy:
por el milagro de vivir.

Y por el ver
la tarde arder,
por el encantamiento de existir.

Y para ir,
Padre, hacia ti,
dame tu mano suave y tu amistad.

Pues te diré:
sólo no sé
ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer.

Dame, Señor,
hondo soñar.
¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.
 
Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL:  San Juan Bautista Rossi

 
Nació en 1698 en Voltaggio, pueblito del arzobispado de Génova. ya desde temprano mostró un espíritu piadoso, inclinado a practicar el bien y la virtud.
A los diez años de edad, fue por espacio de tres años a estudiar a Génova. Después por invitación de un canónigo pariente suyo viajó a Roma, donde ingresó en el colegio romano. Como anteriormente en Génova, Juan Bautista Rossi se granjeó la estimación y el respeto de sus profesores y condiscípulos.
En 1721 recibió las sagradas órdenes. Con espíritu alborozado celebró su primera misa en aquel colegio, en el altar de san Luis Gonzaga, patrono de la juventud, a quien pidió su protección.
Desde la época de estudiante, perteneció a la congregación de los apóstoles, entre cuyas directivas principales estaba el amor al prójimo y la visita de los enfermos en los hospitales. Tanto se esmeró en la práctica de la caridad que muy pronto fue llamado amigo de los humildes y padre de los pobres. En sus correrás por las calles romanas fue afectuoso consejero de los harapientos, de los mendigos y vagabundos, a quienes, ya ganada su confianza, enseñaba el catecismo y los preparaba para recibir la primera comunión.
En 1731 fundó un hospicio para mujeres desamparadas, a las que educó en la fe y las dispuso para conseguir una ocupación digna en casas  de gente honesta. Al morir en 1737 su pariente Lorenzo Rossi, canónigo de Santa María in Cosmedín, fue designado Juan Bautista para ocupar dicho cargo. En este nuevo estado extremó sus virtudes caritativas, visitando cárceles, hospicios, hospitales, y pasando largas horas en el confesionario, pues la fama de sus dones hizo que la gente de todas las clases sociales lo eligiesen para consuelo de sus almas.
Por razones de salud, en 1763 se radicó en Trinita dei Pellegrini, donde sufrió un ataque cardíaco. Un segundo ataque al año siguiente terminó con su vida. Era el 23 de mayo de 1764.
El hospital de la Trinita se hizo cargo de los gastos de las exequias. El santo era tan pobre en bienes materiales como rico en dones espirituales. La misa de réquiem revistió la pompa pontifical. Lo acompañaron gran cantidad de sacerdotes, religiosos, y los laicos, aquellos enfermos que él había socorrido, los convertidos a través de las confesiones, las mujeres redimidas; ellos eran su verdadera riqueza ante el Señor.
 

Otras celebraciones de hoy:  La aparición del Apóstol Santiago. Santos: Desiderio, Epitacio, Basileo, Miguel, Efebo, Mercurial, obispos; Lucio, Quinciliano o Quinciano, Julián, Almerinda, Eufrosina, mártires; Juan


Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Weichs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA.  También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica.
 
Unos Momentos con Jesús y María
 
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«Vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios»

EVANGELIO DEL DÍA: 27/10/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
Miércoles de la XXX Semana del Tiempo Ordinario
Carta de San Pablo a los Efesios 6,1-9. Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo, ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra. Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor. Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo; no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre. Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, y no hace acepción de personas. Salmo 145(144),10-14. Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino : tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. El Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados. Evangelio según San Lucas 13,22-30. Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió: "Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'. Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'. Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'. Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos". 
Lc 13,22-30
Leer el comentario del Evangelio por  Misal romano Plegaria eucarística para la reconciliación, nº 2
«Vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios»
     Padre de bondad, tu Hijo ha dejado a tu Iglesia esta prenda de su amor. al celebrar, pues, el memorial de su muerte y resurrección, te ofrecemos lo mismo que tú nos entregaste: el sacrifcio de la reconciliación perfecta.      Acéptanos también a nosotros, Padre santo, juntamente con la ofrenda de tu Hijo; y en la participación de este banquete concédenos tu Espíritu, para que desaparezca todo obstáculo en el camino de la concordia y la Iglesia resplandezca en medio de los hombres como signo de unidad e instrumento de tu paz.      Que este Espíritu, vínculo de amor, nos guarde en comunión con el Papa Benedicto XVI, con nuestro obispo N., el colegio episcopal, y todo tu pueblo santo.      Recibe en tu reino a nuestros hermanos que se durmieron en el Señor y a todos los difuntos cuya fe sólo tú conociste.      Así como nos has reunido aquí en torno a la mesa de tu Hijo, unidos con María, la Virgen Madre de Dios, y con todos los santos, reúne también a los hombres de cualquier clase y condición, de toda raza y lengua, en el banquete de la unidad eterna, en un mundo nuevo donde brille la plenitud de tu paz, por Cristo, Señor nuestro. 

miércoles 27 Octubre 2010

Santos Vicente, Sabina y Cristeta


Santos Vicente, Sabina y Cristeta
Vicente, Sabina y Cristeta son hermanos. Han nacido y viven en Talavera (Toledo). Los tres disfrutan de su juventud —Cristeta, casi niña- y, como en tantos hogares después del fallecimiento de los padres, hace cabeza Vicente que es el mayor. Manda en el Imperio la tetrarquía hecha por Diocleciano con el fin de poner término a la decadencia que se viene arrastrando a lo largo del siglo III por las innumerables causas internas y por las rebeliones y amenazas cada vez más apremiantes en las fronteras. Diocleciano, augusto, reside en Nicomedia y ocupa la cumbre de la jerarquía; su césar Galerio reside en Sirmio y se ocupa de Oriente; Maximiano es el otro augusto que se establece en Milán, con su césar Constancio, en Tréveris, gobiernan Occidente. El presidente en España es Daciano hombre cruel, bárbaro y perverso, que odia sin límites el nombre cristiano y que va dejando un riego de mártires en Barcelona y en Zaragoza. Llega a Toledo y sus colaboradores buscan en Talavera seguidores de Cristo. Allí es conocido como tal Vicente, que se desvive por la ayuda al prójimo y es ejemplo de alegría, nobleza y rectitud. Llevado a la presencia del Presidente, se repite el esquema clásico, en parte verídico y en parte parenético de las actas de los mártires. Halagos por parte del poderoso juez pagano con promesas fáciles, y, por parte del cristiano, profesiones de fe en el Dios que es Trinidad, en Jesucristo-Señor y en la vida eterna prometida. Amenazas de la autoridad que se muestra dispuesta a hacer cumplir de modo implacable las leyes y exposición tan larga como firme de las disposiciones a perder todo antes de la renuncia a la fe nutriente de su vida que hace el cristiano. De ahí se pasa al martirio descrito con tonos en parte dramáticos y en parte triunfales, con el añadido de algún hecho sobrenatural con el que se manifiesta la complacencia divina ante la fidelidad libre del fiel. Bueno, pues el caso es que a Vicente lo condenan a muerte por su pertinacia en perseverar en la fe cristiana. Lo meten en la cárcel y, en espera de que se cumpla la sentencia, es visitado por sus dos hermanas que, entre llantos y confirmándole en su decisión de ser fiel a Jesucristo, le sugieren la posibilidad de una fuga con el fin de que, sin padres que les tutelen, siga él siendo su apoyo y valedor. La escapada se realiza, pero los soldados romanos los encuentran en la cercana Ávila donde son los tres martirizados, en el año 304. El amor a Dios no supone una dejación, olvido o deserción de los nobles compromisos humanos. Vicente, aceptando los planes divinos hasta el martirio, hizo cuanto legítimamente estuvo de su parte para sacar adelante su compromiso familiar.