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domingo, 6 de mayo de 2012

Fwd: [Unosmomentos] Lecturas del 5 y 6-5-12 (Sábado de la Cuarta Semana de Pascua y Domingo de la Quinta)



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De: "Marisa Badano" <nbadano@intermer.com.ar>
Fecha: 6 de mayo de 2012 02:17:49 GMT+02:00
Para: <Unosmomentos@yahoogroups.com>
Asunto: [Unosmomentos]  Lecturas del 5 y 6-5-12 (Sábado de la Cuarta Semana de Pascua y Domingo de la Quinta)
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Lecturas del 5 y 6-5-12 (Sábado de la Cuarta Semana de Pascua y Domingo de la Quinta)
 
 
Unos Momentos con Jesús y María
 

Lecturas del 5-5-12 (Sábado de la Cuarta Semana de Pascua)

 
SANTORAL:
  San Nacto, abad
 
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 44-52
 
Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron:
«A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra.»
Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región.
Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio.
Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)
 
R. Los confines de la tierra han contemplado
 el triunfo de nuestro Dios.
 
 
 Canten al Señor un canto nuevo,
 porque él hizo maravillas:
 su mano derecha y su santo brazo
 le obtuvieron la victoria.  R.
 
 El Señor manifestó su victoria,
 reveló su justicia a los ojos de las naciones:
 se acordó de su amor y su fidelidad
 en favor del pueblo de Israel.  R.
 
 Los confines de la tierra han contemplado
 el triunfo de nuestro Dios.
 Aclame al Señor toda la tierra,
 prorrumpan en cantos jubilosos.  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 7-14
 
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»
Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»
 
Palabra del Señor.
 

 
Reflexión   
 
Jesús frecuentemente les había hablado a los discípulos del Padre y de su relación con el Padre.
Y la insistencia de Jesús en tratar el tema del Padre, había suscitado en algunos de sus discípulos el deseo de un conocimiento más hondo y más experimental del Padre.
 
Los discípulos oyen a Jesús, pero como están saturados de las ideas del Antiguo Testamento y de su interpretación rabínica, apenas lo entienden.
Y esta vez es Felipe, el que, a pesar de haber dicho Jesús que el que lo conoce a Él conoce al Padre, le pide "Muéstranos al Padre, y esto nos basta".
 
Jesús, que había estado con ellos durante los tres años de predicación, le contesta con bondad: "Tanto tiempo con ustedes y ¿y todavía no me conocen?"
 
Los discípulos estaban anclados en sus viejas ideas y no comprenden cómo el Padre está presente en Jesús, no pueden entender que Dios se haga visible en Jesús.
 
El Padre está presente en Jesús de una manera activa, como muestran las palabras y las obras de Jesús y esa unión del Padre y de Jesús, es la que hace que los que creen en Jesús y están unidos a él pueden hacer las cosas que Jesús hace y aún mayores, cuando las obras que se hacen son para gloria del Padre.
 
Este Evangelio nos tiene que hacer pensar, cuántas veces nos pasa a nosotros como a Felipe y pedimos a Dios que se nos manifieste de una forma extraordinaria.
No sabemos reconocer la presencia de Dios en la Eucaristía, en la Palabra, en la Iglesia y no sabemos buscar al Señor en la oración.
El Señor que ya piensa en su próxima Pasión y no quiere dejar solos a sus discípulos, les promete a ellos y nos promete a nosotros que escuchará toda oración hecha en su nombre.
 
La condición que pone a nuestras peticiones es que las hagamos en su nombre y que lo que hagamos lo hagamos por el reino de Dios.
 
Por eso cuando nuestra oración no es escuchada es porque no lo hacemos en Nombre de Jesús y entonces el Señor no va a "estar"con nosotros, no va a  "pedir" con nosotros y no va "pedir por" nosotros al Padre.
 
Vamos a pedirle hoy al Jesús la gracia de permanecer unidos a Él y al Padre en la oración. Que nos deje reconocer su presencia cercana y que nos ayude a descubrir la fuerza de la oración en todo momento y más aún en los momentos en que nos sentimos ya sin fuerzas o nos enfrentamos a la tentación o emprendemos una misión. 
 
No; yo no dejo la tierra.
No; yo no olvido a los hombres.
Aquí, yo he dejado la guerra;
arriba, están vuestros nombres".
 
¿Qué hacéis mirando al cielo,
varones, sin alegría?
Lo que ahora parece un vuelo
ya es vuelta y es cercanía.
 
El gozo es mi testigo.
La paz, mi presencia viva,
que, al irme, se va conmigo
la cautividad cautiva.
 
El cielo ha comenzado.
Vosotros sois mi cosecha,
El Padre ya os ha sentado
conmigo, a su derecha.
 
Partid frente a la aurora.
Salvad a todo el que crea.
Vosotros marcáis mi hora.
Comienza vuestra tarea.
Himno de la Liturgia de las Horas

 

 

 

SANTORAL:  San Nacto, abad

Nacido en el siglo VII, llega a Mérida España, proveniente de África. Poco se sabe salvo que que quiso observar en la vida monástica su total aislamiento del mundo, brillando por sus muchas virtudes

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy:  Santos: Angel, Hilario; Máximo obispo;Irene, Irenio, Peregrino, Arquelao, mártires.

 


 

Unos Momentos con Jesús y María

 

Lecturas del 6-5-12 (Domingo de la Quinta Semana de Pascua)

 
SANTORAL:  San Juan ante la Puerta Latina
 
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 9, 26-31
 
Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo. Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús. Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor.
Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte. Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso.
La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 21, 26b-27. 28 y 30abcd. 31-32 (R.: 26a)
 
R. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.
 
 Cumpliré mis votos delante de los fieles:
 los pobres comerán hasta saciarse
 y los que buscan al Señor lo alabarán. 
 ¡Que sus corazones vivan para siempre!  R.
 
 Todos los confines de la tierra
 se acordarán y volverán al Señor;
 todas las familias de los pueblos
 se postrarán en su presencia.
 Todos los que duermen en el sepulcro
 se postrarán en su presencia;
 todos los que bajaron a la tierra
 doblarán la rodilla ante él.  R.
 
 Mi alma vivirá para el Señor,
 y mis descendientes lo servirán.
 Hablarán del Señor a la generación futura,
 anunciarán su justicia a los que nacerán después,
 porque esta es la obra del Señor. 
R.
 
 
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 18-24
 
Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.
Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
 
Palabra de Dios.
 

 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 1-8
 
Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»
 
Palabra del Señor.
 
 
 
Reflexión 
  
Este quinto domingo de Pascua, la Palabra del Señor nos invita a estar siempre unidos a Dios y al hombre, ya que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre.
Y como la unión verdadera es fruto del amor, la forma en que se nota nuestro amor a Dios y a los hombres es guardar los mandamientos. Así los cristianos daremos ejemplo a los demás seres humanos y nos convertiremos en fuente de felicidad.
 
El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús que nos dice "Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer."
Cuenta el Padre Martín Weichs que en una procesión de Corpus Christi, todo estaba organizado perfectamente. Los monaguillos, las velas, el incienso, la hermosa custodia que se sacaba sólo para esa ocasión, el párroco que encabezaba la procesión. Todo, todo, maravilloso. La procesión muy ordenada y colmada de gente.
Pero de vuelta a la sacristía, el sacerdote se da cuenta que se había olvidado de poner a Jesús Sacramentado.
 
Todo había marchado bien. No faltaba nada, menos lo esencial. Y nadie lo había notado: ¡faltaba Jesús!.
 
Por supuesto que este suceso puede ser una muy buena enseñanza para nosotros.
¡Cuántas veces hay tantas actividades y tanta organización que corremos y corremos y sin embargo nos olvidamos lo que es el centro de todo!
Dice Jesús: "Separados de mí, nada pueden hacer.."
 
La imagen de la vid insiste en la relación vital que debe existir entre Cristo y su Iglesia, entre Cristo y sus discípulos.
 
En nuestra vida, debemos cuidar de no dejar de lado lo más importante, mejor dicho: al más importante: Jesús.
 
La vid encierra en sí misma un misterio. Por una parte es una planta débil, cuyas ramas sirven de poco, pero por otro lado su fruto da el vino, signo de alegría entre los hombres.
 
El profeta Isaías toma la viña como imagen del Pueblo de Dios, cuidado con todo esmero por Dios y que en lugar de uvas dio frutos amargos.
La viña es entonces, imagen del Pueblo de Dios en el Antiguo Testamento. Por eso Jesús se aplica a sí mismo la imagen de la vid porque Él mismo es resumen del Pueblo Fiel. Todo el pueblo está en Cristo que es su cabeza y la fuente de su vida.
Cristo es el vino nuevo y Él mismo es la vid, de donde sale ese vino. El Padre es el que cuida la viña, como en el Antiguo Testamento, pero en este caso, la viña es Cristo y el fruto depende de la unión al Señor Resucitado.
 
Dice el Señor que : toda rama que no da fruto, el Padre la corta y toda la que da fruto la limpia para que dé más fruto.
 
Una viña se poda, se limpia y también los que estamos unidos a Cristo tenemos que ser podados, pero esa poda es la mano cariñosa del jardinero, del Padre,  que quiere que demos más y mejor fruto.
 
En el Evangelio se nos dice con insistencia la condición para dar fruto: "permanecer " en Cristo.
O damos mucho fruto permaneciendo en el Señor, o no damos ninguno y se nos corta y echa al fuego.
 
El mistero de la vid simboliza la vida en Cristo.
Nadie puede dar frutos en el espíritu, los frutos de la vida de Dios, los frutos de la fe y las buenas obras, si no está unido a la vida del Señor como el sarmiento está unido a la vid. El Señor es terminante: el que no está unido a Él no sólo da poco fruto, sino absolutamente ningún fruto.
 
El secreto, entonces, de la vida está en permanecer en Jesús y permanecer como el sarmiento que está unido a la vid, con una permanencia activa.
El sarmiento no está simplemente pegado a la vid sino que la savia de la vid es la que recorre los sarmientos y le da vida.
Y así mismo nos pasa a nosotros.
Unidos a Cristo, participamos de su savia, de su vida. Aunque tengamos altibajos, estamos participando de su vida.
 
Nuestra vida tiene una parte que es la fuerza de Dios, pero por otra parte el lastre de nuestras debilidades que nos hacen estar siempre en el riesgo de ser cortados de la vid.
 
La condición del triunfo es el intercambio de vida por la permanencia en el Señor y la permanencia de sus palabras en nosotros.
Si escuchamos la Palabra de Dios, esa Palabra nos va purificando de todo lo que no viene del Evangelio.
Si sabemos renunciar a lo superfluo y a todo lo que se opone al plan de Dios, hacemos esa poda que se necesita para que demos más fruto.
Y por último si hacemos oración, esa oración nos pondrá en sintonía con la Voluntad del Padre.
Para ser discípulo de Jesús, no basta estar informado sobre Él, ni basta el vago propósito de ser cristiano, sino que hay que "permanecer" en Cristo, en unión recíproca, en el mutuo conocimiento y el amor, a semejanza de la unión que existe entre el Padre y el Hijo.
 
Pidamos hoy a María que nos ayude a vivir unidos a Jesús y entre nosotros, que podamos decir como san Pablo: "Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí".
 
Vosotros sois luz del mundo
y ardiente sal de la tierra,
ciudad esbelta en el monte,
fermento en la masa nueva.
 
Vosotros sois los sarmientos,
y yo la Vid verdadera.
Si el Padre poda las ramas,
más fruto llevan las cepas.
 
Vosotros sois la abundancia
del reino que ya está cerca;
los doce mil señalados
que no caerán en la siega.
 
¡Dichosos porque sois limpios
y ricos en la pobreza,
y es vuestro el reino que sólo
se gana con la violencia! Amén.
Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL: San Juan ante la Puerta Latina

 
San Juan, discípulo amado de Jesús, tiene dos celebraciones: una, que es la principal, el 27 de diciembre; y otra, el 6 de mayo, fecha en la cual se recuerda su martirio.
El emperador romano Domiciano, quien a comienzos de su reinado se había mostrado justo y moderado, se tornó después sumamente desconfiado, temeroso de que le arrebataran el poder, e instauró en Roma un régimen de terror, que alcanzó incluso a miembros de la familia imperial. Como los cristianos no daban culto al emperador, desencadenó sobre ellos la segunda persecución.
A fines del siglo I, según la leyenda, se hallaba en Éfeso san Juan evangelista gobernando la Iglesia de Asia, cuando lo apresaron. A pesar de su avanzada edad, hacia el año 95 fue llevado a Roma y condenado al atroz suplicio de ser arrojado vivo en una tina de aceite hirviendo.
Pero el Señor no quería que su santo probase entonces la muerte. Recordando la predilección manifiesta de Jesús hacia Juan y como eco del misterioso episodio que cierra el epílogo de su evangelio (Juan 21, 20-23), la tradición eclesiástica asegura que el discípulo amado sobrevivió a la tortura que le imponía la prepotencia imperial.
El supersticioso emperador desterró al apóstol a la apartada y semidesértica isla de Patmos, lugar de escala para los navíos que hacían el viaje entre Roma y Éfeso. Allí recibió san Juan las grandes revelaciones que nos trasmitió en el libro del Apocalipsis, el cual, según san Jerónimo, tiene tantos misterios como palabras.
A la muerte de Domiciano, ocurrida trágicamente el año 96, volvió el santo a Éfeso y allí escribió el cuarto evangelio.
El lugar donde el apóstol sufrió el martirio se encontraba en Roma, cerca de la puerta construida dos siglos más tarde y llamada Latina por dar salida hacia los pueblos de Lacio. En sus inmediaciones se levantó una basílica que el papa Adriano, en el año 780, denominó San Juan ante la Puerta Latina.
El evangelista habría muerto en su obispado de Éfeso, probablemente bajo el reinado de Nerva, pasados los noventa años de edad. Es el único apóstol que no murió en el martirio, según asegura la tradición popular.

 

 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA.  También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica.
 
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«Vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios»

EVANGELIO DEL DÍA: 27/10/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
Miércoles de la XXX Semana del Tiempo Ordinario
Carta de San Pablo a los Efesios 6,1-9. Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo, ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra. Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor. Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo; no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre. Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, y no hace acepción de personas. Salmo 145(144),10-14. Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino : tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. El Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados. Evangelio según San Lucas 13,22-30. Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió: "Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'. Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'. Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'. Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos". 
Lc 13,22-30
Leer el comentario del Evangelio por  Misal romano Plegaria eucarística para la reconciliación, nº 2
«Vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios»
     Padre de bondad, tu Hijo ha dejado a tu Iglesia esta prenda de su amor. al celebrar, pues, el memorial de su muerte y resurrección, te ofrecemos lo mismo que tú nos entregaste: el sacrifcio de la reconciliación perfecta.      Acéptanos también a nosotros, Padre santo, juntamente con la ofrenda de tu Hijo; y en la participación de este banquete concédenos tu Espíritu, para que desaparezca todo obstáculo en el camino de la concordia y la Iglesia resplandezca en medio de los hombres como signo de unidad e instrumento de tu paz.      Que este Espíritu, vínculo de amor, nos guarde en comunión con el Papa Benedicto XVI, con nuestro obispo N., el colegio episcopal, y todo tu pueblo santo.      Recibe en tu reino a nuestros hermanos que se durmieron en el Señor y a todos los difuntos cuya fe sólo tú conociste.      Así como nos has reunido aquí en torno a la mesa de tu Hijo, unidos con María, la Virgen Madre de Dios, y con todos los santos, reúne también a los hombres de cualquier clase y condición, de toda raza y lengua, en el banquete de la unidad eterna, en un mundo nuevo donde brille la plenitud de tu paz, por Cristo, Señor nuestro. 

miércoles 27 Octubre 2010

Santos Vicente, Sabina y Cristeta


Santos Vicente, Sabina y Cristeta
Vicente, Sabina y Cristeta son hermanos. Han nacido y viven en Talavera (Toledo). Los tres disfrutan de su juventud —Cristeta, casi niña- y, como en tantos hogares después del fallecimiento de los padres, hace cabeza Vicente que es el mayor. Manda en el Imperio la tetrarquía hecha por Diocleciano con el fin de poner término a la decadencia que se viene arrastrando a lo largo del siglo III por las innumerables causas internas y por las rebeliones y amenazas cada vez más apremiantes en las fronteras. Diocleciano, augusto, reside en Nicomedia y ocupa la cumbre de la jerarquía; su césar Galerio reside en Sirmio y se ocupa de Oriente; Maximiano es el otro augusto que se establece en Milán, con su césar Constancio, en Tréveris, gobiernan Occidente. El presidente en España es Daciano hombre cruel, bárbaro y perverso, que odia sin límites el nombre cristiano y que va dejando un riego de mártires en Barcelona y en Zaragoza. Llega a Toledo y sus colaboradores buscan en Talavera seguidores de Cristo. Allí es conocido como tal Vicente, que se desvive por la ayuda al prójimo y es ejemplo de alegría, nobleza y rectitud. Llevado a la presencia del Presidente, se repite el esquema clásico, en parte verídico y en parte parenético de las actas de los mártires. Halagos por parte del poderoso juez pagano con promesas fáciles, y, por parte del cristiano, profesiones de fe en el Dios que es Trinidad, en Jesucristo-Señor y en la vida eterna prometida. Amenazas de la autoridad que se muestra dispuesta a hacer cumplir de modo implacable las leyes y exposición tan larga como firme de las disposiciones a perder todo antes de la renuncia a la fe nutriente de su vida que hace el cristiano. De ahí se pasa al martirio descrito con tonos en parte dramáticos y en parte triunfales, con el añadido de algún hecho sobrenatural con el que se manifiesta la complacencia divina ante la fidelidad libre del fiel. Bueno, pues el caso es que a Vicente lo condenan a muerte por su pertinacia en perseverar en la fe cristiana. Lo meten en la cárcel y, en espera de que se cumpla la sentencia, es visitado por sus dos hermanas que, entre llantos y confirmándole en su decisión de ser fiel a Jesucristo, le sugieren la posibilidad de una fuga con el fin de que, sin padres que les tutelen, siga él siendo su apoyo y valedor. La escapada se realiza, pero los soldados romanos los encuentran en la cercana Ávila donde son los tres martirizados, en el año 304. El amor a Dios no supone una dejación, olvido o deserción de los nobles compromisos humanos. Vicente, aceptando los planes divinos hasta el martirio, hizo cuanto legítimamente estuvo de su parte para sacar adelante su compromiso familiar.