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sábado, 18 de septiembre de 2010

Exorcistas: Amorth contradicho por Fortea

Con temor y temblor me acerco al tema y sus protagonistas, que no soy adicto a lo demonológico. De entrada diré que me he sentido "incómodo" con las palabras que la prensa pone en boca del famoso p. Gabriele Amorth, esa afirmación de que hay clero mayor "satánico" (traducción aquí). El Señor nos libre. 

Después, más serenamente, advierto que, verdaderamente, todos estamos "tocados", tentados por el diablo y sus demonios, tantas veces cada día, laicos, sacerdotes, obispos y cardenales incluídos; porque no en vano incluyó el Señor en su oración las dos últimas peticiones del Paternoster "...et ne nos induca in tentationem, sed liberanos a malo". Amen. 

Es decir que, tocante a tentaciones y demonios tentantes, todos somos propensos, con capelo o con bóina, el que viste púrpura cardenalicia y el que va con vaqueros, botines y chupa de cuero. Del mismo barro somos y un mismo enemigo tenemos. 

Claro que suponer que hayan prelados "satanistas" parece algo extremo, casi delirante. Sin embargo el tentador tienta a cada uno según sus circunstancias y flaquezas, a cada cual en su grado y a cada tentado en su escalafón. Y eso se sabe de siempre. Por ejemplo, en el célebre y sabio icono de San Juan Clímaco, el santo y docto místico del monasterio de Stª Catalina del Sinaí, los demonios insidiosos le echan la soga al cuello y hacen caer de la escala que sube al Cielo no sólo a los incipientes de los peldaños más bajos, sino también a los proficientes de los más altos niveles. Y mientras más arriba, mayor la caída. Que el Señor nos libre. 

Yo me tomo bastante en serio las leyendas de los pactos, contratos y compra-ventas con el Demonio. Sin duda, más de uno puede rematar como un Doktor Faustus, viejo, frustrado y con ganas de más vida y más mundo, y dispuesto a vender su alma. ¿Se vende el alma? Pues yo diría que sí, que hay quienes se lo piensan si se trata de alguna ganancia apetecida. Y como se cree muy poco en el alma, muchos la venderían con gusto pensando que dan nada a cambio de mucho. Siempre hay insensatos que se imaginan que saben más que ese que sabe tanto por ser más viejo (refranero dixit). 

¿Algún cardenal se ha vendido, se habrá vendido, se vendería al diablo? Yo me preguntaría que para qué, porque dadas las circunstacias del supuesto prelado, si cree en el demonio y se vende a él y no cree en Dios y le teme, es un risible insensato digno de premio nóbel al imbécil mayor del año vestido de grana. Además firmar un papel al demonio es reconocer implícitamente todo el Credo, aunque se eluda; de facto es rendirse al malo sabiendo que está escrito que la victoria es de la Cruz, no del maligno. ¿Se puede ser tan absurdo y contradictorio? Sí, porque el pecado es eso, malignidad torpe contra Dios y uno mismo por prestar oído y atender sinrazones engañosas de la serpiente; desde Adán y Eva repetimos lo mismo, la misma secuencia del mismo guión. Somos tan cretinos como nuestros primeros padres, lo llevamos en los genes. Somos sujetos de tentación. 

Repito sin embargo que me choca que me digan que hay cardenales diabólicos, encendiendo velas negras al demonio, ¡qué numerito! 

De todas formas, me tomo más en serio al p. Amorth que a nuestro paisano Fortea. ¿Por qué? Por el tipo, perdonen Uds. mi insustancialidad. Además por la competencia y la experiencia, y porque Amorth es oficialmente exorcista en Roma y Fortea es oficiosamente exorcista por libre. Y con blog. 

1 comentario:

Antonio Garrido dijo...

Si Gabriel Amorth ha dicho que en el Vaticano hay satanistas yo personalmente me lo creo, esa información se la ha proporcionado el mismísimo diablo bajo obediencia, desde luego el propio demonio se jacta de que es así.
El hermano Fortea con respecta a D. Gabriel, trata siempre de sacar una rentabilidad, quiere ser el heredero del exorcista de Roma y aprovecharse de su fama, por eso creo lo que dice Amorth y para nada lo que dice Fortea.
Dicho esto y ante la necesidad que existe de exorcistas a Fortea le deberían de levantar el castigo de no exorcizar aunque lo tuviera que hacer bajo ciertas condiciones.
Cuando afirma que Gabriel Amorth debería presentar pruebas sobre lo que afirma, el, Fortea, busca la fama de Amorth y por otro lado pretende congraciarse con los obispos, es decir una jugada a tres bandas, los obispos lo conocen bien pero cuando un exorcista busca la fama a cualquier precio como hace Fortea, ya se puede asegurar que el demonio le ha vencido y lo ha convertido en su servidor..

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«Vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios»

EVANGELIO DEL DÍA: 27/10/2010
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
Miércoles de la XXX Semana del Tiempo Ordinario
Carta de San Pablo a los Efesios 6,1-9. Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo, ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra. Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor. Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo; no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre. Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, y no hace acepción de personas. Salmo 145(144),10-14. Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino : tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. El Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados. Evangelio según San Lucas 13,22-30. Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió: "Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'. Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'. Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'. Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos". 
Lc 13,22-30
Leer el comentario del Evangelio por  Misal romano Plegaria eucarística para la reconciliación, nº 2
«Vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios»
     Padre de bondad, tu Hijo ha dejado a tu Iglesia esta prenda de su amor. al celebrar, pues, el memorial de su muerte y resurrección, te ofrecemos lo mismo que tú nos entregaste: el sacrifcio de la reconciliación perfecta.      Acéptanos también a nosotros, Padre santo, juntamente con la ofrenda de tu Hijo; y en la participación de este banquete concédenos tu Espíritu, para que desaparezca todo obstáculo en el camino de la concordia y la Iglesia resplandezca en medio de los hombres como signo de unidad e instrumento de tu paz.      Que este Espíritu, vínculo de amor, nos guarde en comunión con el Papa Benedicto XVI, con nuestro obispo N., el colegio episcopal, y todo tu pueblo santo.      Recibe en tu reino a nuestros hermanos que se durmieron en el Señor y a todos los difuntos cuya fe sólo tú conociste.      Así como nos has reunido aquí en torno a la mesa de tu Hijo, unidos con María, la Virgen Madre de Dios, y con todos los santos, reúne también a los hombres de cualquier clase y condición, de toda raza y lengua, en el banquete de la unidad eterna, en un mundo nuevo donde brille la plenitud de tu paz, por Cristo, Señor nuestro. 

miércoles 27 Octubre 2010

Santos Vicente, Sabina y Cristeta


Santos Vicente, Sabina y Cristeta
Vicente, Sabina y Cristeta son hermanos. Han nacido y viven en Talavera (Toledo). Los tres disfrutan de su juventud —Cristeta, casi niña- y, como en tantos hogares después del fallecimiento de los padres, hace cabeza Vicente que es el mayor. Manda en el Imperio la tetrarquía hecha por Diocleciano con el fin de poner término a la decadencia que se viene arrastrando a lo largo del siglo III por las innumerables causas internas y por las rebeliones y amenazas cada vez más apremiantes en las fronteras. Diocleciano, augusto, reside en Nicomedia y ocupa la cumbre de la jerarquía; su césar Galerio reside en Sirmio y se ocupa de Oriente; Maximiano es el otro augusto que se establece en Milán, con su césar Constancio, en Tréveris, gobiernan Occidente. El presidente en España es Daciano hombre cruel, bárbaro y perverso, que odia sin límites el nombre cristiano y que va dejando un riego de mártires en Barcelona y en Zaragoza. Llega a Toledo y sus colaboradores buscan en Talavera seguidores de Cristo. Allí es conocido como tal Vicente, que se desvive por la ayuda al prójimo y es ejemplo de alegría, nobleza y rectitud. Llevado a la presencia del Presidente, se repite el esquema clásico, en parte verídico y en parte parenético de las actas de los mártires. Halagos por parte del poderoso juez pagano con promesas fáciles, y, por parte del cristiano, profesiones de fe en el Dios que es Trinidad, en Jesucristo-Señor y en la vida eterna prometida. Amenazas de la autoridad que se muestra dispuesta a hacer cumplir de modo implacable las leyes y exposición tan larga como firme de las disposiciones a perder todo antes de la renuncia a la fe nutriente de su vida que hace el cristiano. De ahí se pasa al martirio descrito con tonos en parte dramáticos y en parte triunfales, con el añadido de algún hecho sobrenatural con el que se manifiesta la complacencia divina ante la fidelidad libre del fiel. Bueno, pues el caso es que a Vicente lo condenan a muerte por su pertinacia en perseverar en la fe cristiana. Lo meten en la cárcel y, en espera de que se cumpla la sentencia, es visitado por sus dos hermanas que, entre llantos y confirmándole en su decisión de ser fiel a Jesucristo, le sugieren la posibilidad de una fuga con el fin de que, sin padres que les tutelen, siga él siendo su apoyo y valedor. La escapada se realiza, pero los soldados romanos los encuentran en la cercana Ávila donde son los tres martirizados, en el año 304. El amor a Dios no supone una dejación, olvido o deserción de los nobles compromisos humanos. Vicente, aceptando los planes divinos hasta el martirio, hizo cuanto legítimamente estuvo de su parte para sacar adelante su compromiso familiar.